ETIOPÍA

Donde el Corazón se sana en silencio

En una tierra donde el materialismo está casi ausente pero la comunidad lo es todo, caminé entre mujeres fuertes y niños llenos de luz, llevando comida y consuelo a madres solas y huérfanos olvidados. En Etiopía recibí más de lo que di: manos que se aferran sin pedir nada, ojos que escuchan sin hablar.

Un día, mientras lloraba la pérdida más grande de mi vida, un hombre desconocido llamado Assefa me tomó de la mano. No me pidió nada. La sostuvo durante horas.
En ese silencio, entre el dolor y la compasión, comprendí que incluso cuando todo se derrumba, la humanidad más profunda aún sabe cómo sostenerte.
Estas imágenes son el rostro de esa verdad. Una verdad hecha de lo esencial, de cercanía, de un amor que no necesita palabras.

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