Un lugar real, no un eslogan
Para una administración, la credibilidad empieza por lo concreto: un lugar visitable que permanece, crece y se vuelve reconocible con el tiempo.
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El Jardín de la Paz funciona cuando entra en la vida cotidiana del territorio: no es una campaña, sino una señal permanente en el paisaje. Es la lógica que hace creíbles también los contextos urbanos y metropolitanos: la visita no “depende” del evento.
- Espacio público utilizable: transitable, legible, fotografiable.
- Continuidad: el mensaje madura con las estaciones y el cuidado.
- Valor cívico: un gesto visible, no una declaración abstracta.