Los territorios del olivo en el mundo
En el proyecto The Garden of Peace, el olivo se narra a través de los territorios y no de los Estados.
Esta elección permite superar las fronteras políticas e incluir a todas las comunidades que viven en los distintos contextos geográficos en los que el olivo crece y se adapta.
Las referencias a los Estados se utilizan exclusivamente para indicar las áreas en las que el olivo es considerado autóctono desde un punto de vista histórico y botánico. No representan identidades nacionales, sino herramientas de orientación para comprender el origen y la difusión de una planta que pertenece a la historia compartida de la humanidad.
El lenguaje del olivo es universal: se expresa a través de la raíz que encuentra el agua, la hoja que refleja la luz y el fruto que, al madurar, entrelaza ecología, cultura y tiempo.
Es el lenguaje de la Tierra, el que convive, evoluciona y genera equilibrio.
En la base de este lenguaje se reconocen cuatro principios esenciales.
El viaje compartido entre el ser humano y el olivo: una historia hecha de caminos, intercambios y acogida.
El equilibrio entre recursos, comunidades y paisajes: el arte de producir sin consumir.
La capacidad de transformarse sin perder la identidad: la fuerza que permite renacer.
La riqueza generada por el encuentro: la vida que se fortalece cuando es capaz de coexistir.
Estos principios están unidos por valores transversales —resiliencia, armonía y coexistencia— que hacen del olivo el símbolo natural de The Garden of Peace:
una planta que custodia la memoria y, al mismo tiempo, abre posibilidades.
Desde las laderas andinas hasta los uadis desérticos, desde las islas japonesas hasta los suelos volcánicos del Mediterráneo, el olivo demuestra que la vida genera paz cuando se adapta, cuando comparte, cuando une.