05 Jul EN TRANI, ITALIA, NACE EL PRIMER JARDÍN DE LA PAZ DE APULIA
El 12 de junio de 2026, en la Finca Olearia Schinosa de las Empresas Agrícolas Di Martino, se inauguró el Jardín de la Paz de Trani. Es el primero realizado en Apulia y un nuevo e importante paso dentro de la red internacional promovida por la asociación The Garden of Peace, TGoP.
Raíces diferentes en la misma tierra
El nuevo jardín reúne 21 variedades de olivo originarias de 21 países distintos. Cada árbol está acompañado por la bandera del país que representa y se encuentra en un espacio enriquecido con flores y plantas vinculadas a los diferentes territorios de origen.
No se trata solo de una colección botánica. Estos olivos vienen de variedades y lugares diferentes, pero crecen unos junto a otros, compartiendo la misma tierra, la misma agua y la misma luz.
Esta es la imagen sencilla y concreta sobre la que se basa el proyecto The Garden of Peace: la diversidad no debe ser borrada, sino conocida, respetada y transformada en una verdadera posibilidad de convivencia.


El olivo como puente entre culturas y religiones
La ceremonia inaugural reunió a representantes de las tres grandes religiones monoteístas — judaísmo, cristianismo e islam — unidas por el profundo valor espiritual, histórico y cultural que se reconoce al olivo.
Las intervenciones del padre Franco Lorusso, del rabino Cesare Moscati y de Nehayah Sh. Almuhaisin, que habló del encanto y de la historia de los olivos jordanos, mostraron cómo este árbol milenario puede convertirse todavía hoy en un lenguaje común entre culturas, tradiciones y pueblos diferentes.
En un momento histórico marcado por guerras, enfrentamientos y nuevas divisiones, el Jardín de la Paz de Trani quiere recordarnos que construir la paz significa, ante todo, crear verdaderas ocasiones de escucha, conocimiento y respeto mutuo.
Un proyecto hecho realidad
El nacimiento del Jardín de la Paz de Trani fue posible gracias a la determinación y sensibilidad de la Dra. Maria Francesca Di Martino, que acogió el proyecto en su propia empresa agrícola, transformando un terreno dedicado al cultivo del olivo en un lugar abierto al diálogo, la cultura y la educación.
A ella, a su familia y a todo el equipo de las Aziende Agricole Di Martino, la asociación The Garden of Peace expresa su más sincero agradecimiento por el trabajo realizado, por el cuidado dedicado a los jóvenes árboles y por haber creído en el sentido profundo de esta iniciativa.
Un agradecimiento especial también a Annamaria Tucci y Francesca Corraro, que acompañaron y coordinaron las intervenciones de la jornada con sensibilidad y profesionalidad, y a Antonio Pistillo, por su valioso trabajo de relación y valorización del territorio.


La participación de las instituciones y del mundo del olivo
En la ceremonia participaron representantes de las instituciones y personas comprometidas con la valorización del cultivo del olivo, del territorio y del diálogo entre los pueblos, entre ellas:
la senadora Gisella Naturale, presidenta del Intergrupo parlamentario sobre estrategias de desarrollo y valorización del sector oleícola;
el eurodiputado Michele Picaro;
el diputado Giandonato Kurtz La Salandra;
el Dr. Francesco Paolo Vania;
y el Prof. Enzo Perri, uno de los estudiosos italianos más reconocidos en el campo del olivo.
Su presencia mostró la atención hacia un proyecto que une biodiversidad, educación, cultura del olivo y cooperación internacional.
Un patrimonio vivo para Trani y Apulia
El Jardín de la Paz no termina su camino el día de la inauguración. Al contrario, es precisamente en ese momento cuando empieza su vida.
Los olivos deberán ser cuidados, observados y acompañados en su crecimiento. El jardín podrá convertirse en un espacio educativo para las escuelas, en un lugar de encuentro para la comunidad y en un punto de partida para iniciativas culturales, científicas y sociales.
Así, Trani y Apulia entran en la red internacional de los Jardines de la Paz, junto a otros territorios que han elegido confiar al olivo un mensaje universal de convivencia.


La paz necesita raíces
Un Jardín de la Paz no es un monumento inmóvil y no es un eslogan.
Es un lugar vivo, destinado a crecer lentamente con el tiempo. Cada árbol representa a un país, pero ningún árbol vive aislado de los demás.
Sus raíces comparten la misma tierra.
Su crecimiento nos recuerda que también los pueblos, sin renunciar a su propia identidad, pueden aprender a vivir unos junto a otros.