Barnea es una variedad apreciada por su buena productividad y por su adaptación a ambientes cálidos y secos. Presenta un porte generalmente erguido y buen vigor, características que la hacen adecuada para plantaciones racionales y sistemas de gestión orientados a la eficiencia productiva.
Se utiliza sobre todo para la producción de aceite. La calidad del aceite puede resultar interesante, con perfiles sensoriales variables según el ambiente de cultivo, la época de cosecha y las técnicas de transformación.
Desde el punto de vista agronómico, requiere una gestión atenta de la poda, el riego y la carga productiva, especialmente en plantaciones intensivas. Su difusión internacional está ligada a la capacidad de ofrecer una respuesta productiva estable en contextos donde la olivicultura debe enfrentarse a climas cálidos, escasez de agua y necesidad de racionalización del cultivo.